A Shepherd's Message - March 8, 2016

March 8, 2016

The oldest international collection for the Catholic Church is the Good Friday Collection for the Holy Land; it is the only offering that the Holy Father asks of Catholics worldwide on one given day. This offering dates back hundreds of years. It is of note that the day we remember the Passion and Death of our Lord is also the day we remember the places, shrines, institutions and people of the Holy Land. The Franciscans in the Holy Land have the charge of the collection and the Congregation for Eastern Churches in Rome gives direction each year on where the monies are to be given. The Franciscans issue a yearly report on how the monies were used. I recently received a copy of the report.

As is to be expected some of the monies go to the upkeep of the many shrines and places of pilgrimage in the Holy Land, the places of “faith, memory and culture.” Many of the funds go to charitable and social activities to keep alive the diminishing presence of Christians in the Holy Land, perhaps the most drastic scene being the gradual loss of Christians in the town of Bethlehem. The funds support needed centers that help in food distribution, clothing and medicines. Funds also help a number of educational institutions in the Holy Land, Jordan and Lebanon. The offerings of the faithful from all over the world are a sign of hope, of dialogue and of reconciliation.

Brothers and sisters, the response of members of the Archdiocese of Galveston-Houston to special collections has always been outstandingly generous; in fact, in some of these collections our local Church ranks first among all dioceses in the United States. I know that you are generous. Pope Francis has made a special appeal in this Year of Mercy for all Catholics throughout the world to respond generously to this year’s Good Friday Offering for the Holy Land.

On Good Friday, the Church has always read the Passion Account according to St. John. The portrait of the Suffering Christ in that Gospel is actually one of serenity: He goes to the passion voluntarily and always does the will of the Father. He invites all to come to Him, the source of truth and the source of life. At His death His side is pierced with a lance and blood and water flow forth, the signs of the Sacraments of Baptism and Eucharist. From this wounded side we, as members of the Church, the Body of Christ, are born. From Jesus Christ we are nurtured and sent forth to be witnesses since we always abide in Him. Part of our witness is our generosity. May that generosity be yours this Good Friday as we all remember the Church and Her people in the Holy Land.



La colecta internacional más antigua de la Iglesia Católica es la Colecta del Viernes Santo para Tierra Santa; es la única ofrenda que el Santo Padre pide a los católicos de todo el mundo en un día determinado. Esta ofrenda se remonta a cientos de años. Es de señalar que el día en que recordamos la Pasión y Muerte de Nuestro Señor es también el día en que recordamos los lugares, santuarios, instituciones y personas en Tierra Santa. Los Franciscanos en Tierra Santa son los encargados de colectar y la Congregación de las Iglesias Orientales en Roma da instrucciones de dónde han de ser distribuidos los fondos. Los Franciscanos emiten un informe anual sobre cómo se utilizaron los fondos. Recientemente he recibido una copia del informe.

Como es de esperarse algunos de los fondos son usados para el mantenimiento de los muchos santuarios y lugares de peregrinación en Tierra Santa, los lugares de "fe, memoria y cultura." Muchos de los fondos se destinan a actividades de caridad y sociales para mantener viva la presencia cada vez menor de los cristianos en Tierra Santa, quizá la escena más drástica es la pérdida gradual de cristianos en la ciudad de Belén. Los fondos ayudan a centros que distribuyen alimentos, ropa y medicamentos. Los fondos también ayudan a una serie de instituciones educativas en Tierra Santa, Jordania y el Líbano. Las ofrendas de los fieles de todo el mundo son un signo de esperanza, de diálogo y de reconciliación.

Hermanos y hermanas, la respuesta de los miembros de la Arquidiócesis de Galveston-Houston para colectas especiales siempre ha sido extraordinariamente generosa; de hecho, en algunas de estas colectas, nuestra Iglesia local ocupa el primer lugar entre todas las diócesis de los Estados Unidos. Sé que son generosos. El Papa Francisco ha hecho un llamamiento especial en este Año de la Misericordia para que los católicos de todo el mundo respondan generosamente a la Colecta de Tierra Santa el Viernes Santo de este año.

El Viernes Santo, la Iglesia siempre ha leído el relato de la Pasión según San Juan. La imagen de Cristo sufriente en ese Evangelio es en realidad una de serenidad: Va a la pasión voluntariamente y siempre hace la voluntad del Padre. Él nos invita a todos a venir a Él, la fuente de la verdad y la fuente de la vida. En el momento de su muerte, su costado es traspasado con una lanza y fluye sangre y agua, signos de los Sacramentos del Bautismo y de la Eucaristía. De este costado herido nacemos nosotros, como miembros de la Iglesia, el Cuerpo de Cristo. Nos nutrimos de Jesucristo y somos enviados a ser testigos ya que siempre permanecemos en él. Parte de nuestro testimonio es nuestra generosidad. Que esa generosidad se haga presente este Viernes Santo al recordar a la Iglesia y a su pueblo en Tierra Santa.