A Shepherd's Message - Feb. 23, 2016

February 16, 2016

I am writing this column a week before you receive the Texas Catholic Herald. As this time, the Holy Father has already come to Mexico to begin his pilgrimage of faith to that important country, a place dear to the many parishioners in the Archdiocese of Galveston-Houston who are from Mexico. Pope Francis has made clear that one of his primary motivations for his journey is to go to Guadalupe. He is a son of Mary who comes to pay homage and veneration to Our Lady, la Virgin Morenita. He sees in her a sign for all the Americas for she is a beautiful aspect of the tenderness of God towards all His children, especially the poor and disenfranchised, the immigrants, the indigenous peoples of our world.

In visiting the Shrine of Guadalupe the Pope declared that the Shrine of God is the life of His children, of everyone in whatever condition, especially of young people without a future who are exposed to much pain and risky situations. The Shrine of God is families in need. The Shrine of God is the faces of many people we encounter each day. The Virgin of Guadalupe wears all these faces, she is indigenous! When she told Saint Juan Diego on that cold morning in 1531 that she had chosen HIM as her ambassador, her persistence was a word of hope and the Father’s mercy towards all those who think they do not ‘count’ because they do not have the money or resources, the education or social class to make a difference. She has the honor of being the Mother of all who seem to lack hope, for she lets them see their brilliance in Jesus.

In his address to the bishops of Mexico, Pope Francis spelled this out much more specifically and insistently. He reminded all pastors of the importance of mission, of outreach to those subject to violence, of a pastoral program to confront the evil of the drug cartels and the false allure of making money from people’s addictions. I am sure that his words will take on more pointed spirit as his pilgrimage continues.

I, along with many of the bishops of Texas, will be privileged to go to Ciudad Juarez, the city across from El Paso, Texas, and there concelebrate the Holy Father’s final Liturgy in Mexico. In the days ahead my hope and prayer is that we will make it a part of our Lenten observance to pray and reflect, and to engage in positive action to address the needs of the human person in and along our own borders. It is not politics but moral action that moves us to be attentive to the immigrant and the stranger, to welcome those in our midst who yearn for hope and joy in their terribly difficult circumstances now. May Our Lady of Guadalupe increase our sense of solidarity in these days!

P.S. I recently celebrated Initiation Sacraments and Confirmation in one of our prisons; Bishop Sheltz has also been attentive to our prisoners. I thank a number of our Permanent Deacons, priests and many volunteer catechists and visitors who go to the prisons and bring pastoral care, catechesis and formation, and above all, hope to many confined to prisons in our local Church. Prayer for them all would be a great Lenten practice! 


Estoy escribiendo esta columna una semana antes de que reciban el Texas Catholic Herald. En este momento, el Santo Padre ya ha llegado a México para comenzar su peregrinación de fe a ese país importante - un lugar querido para los muchos feligreses de la Arquidiócesis de Galveston-Houston que son de México. El Papa Francisco ha dejado claro que una de sus principales motivaciones para su viaje es ir a Guadalupe. Él es un hijo de María, que viene a rendir homenaje y veneración a la Virgen, la Virgen Morenita. Él ve en ella un signo para todo el continente americano pues ella es un aspecto hermoso de la ternura de Dios hacia todos sus hijos, especialmente los pobres y marginados, los inmigrantes, los pueblos indígenas de nuestro mundo.

Al visitar el Santuario de Guadalupe, el Papa declaró que el Santuario de Dios es la vida de sus hijos, de todo el mundo en cualquier condición, sobre todo de los jóvenes sin futuro que están expuestos a mucho dolor y situaciones de riesgo. El Santuario de Dios es familias en necesidad. El Santuario de Dios es el rostro de muchas personas que encontramos cada día. La Virgen de Guadalupe lleva todos estos rostros, ella es indígena! Cuando le dijo a San Juan Diego en esa mañana fría en 1531 que lo había elegido a ÉL como su embajador, su persistencia era una palabra de esperanza y la misericordia del Padre hacia todos aquellos que piensan que no "cuentan", porque no tienen dinero o recursos, educación o clase social para hacer la diferencia. Ella tiene el honor de ser la Madre de todos los que parecen carecer de esperanza, porque les permite ver su luminosidad a través de Jesús.

En su discurso a los obispos de México, el Papa Francisco explicó esto más específicamente y con mucha insistencia. Recordó a todos los pastores la importancia de la misión, de alcanzar a los que están sujetos a la violencia, de un programa pastoral para enfrentar el mal de los carteles de la droga y el falso atractivo de hacer dinero a costa de las adicciones de las personas. Estoy seguro que sus palabras tendrán un espíritu más incisivo conforme continúa su peregrinación.

Yo, junto con muchos de los obispos de Texas, tendré el privilegio de ir a Ciudad Juárez, la ciudad que colinda con El Paso, Texas, y allí concelebraré la última Liturgia del Santo Padre en México. En los próximos días mi esperanza y oración es que en esta Cuaresma nos propongamos a orar y reflexionar, y también participar en una acción positiva para hacer frente a las necesidades de la persona humana en nuestras fronteras y a lo largo de ellas. No es política, sino la acción moral que nos mueve a estar atentos a las necesidades de los inmigrantes y el forastero; dar la bienvenida a aquellos entre nosotros que anhelan tener esperanza y alegría en las circunstancias tan terriblemente y difíciles en las que viven. Que la Virgen de Guadalupe aumente nuestro sentido de solidaridad en estos días!

PD - Recientemente he celebrado los Sacramentos de la Iniciación y la Confirmación en una de nuestras prisiones; el Obispo Auxiliar George A. Sheltz también ha estado involucrado con nuestros prisioneros. Doy gracias a un número de nuestros diáconos permanentes, sacerdotes y muchos catequistas voluntarios y visitantes que van a las cárceles y hacen trabajo pastoral, catequesis y formación; pero sobre todo, les llevan esperanza a muchos confinado en las prisiones de nuestra Iglesia local. Orar por todos ellos sería una gran práctica de Cuaresma!