Puede resultar algo bueno de un huracán?

September 12, 2017

Hace dos semanas el sureste de Texas sufrió varios daños como resultado del huracán Harvey. Mientras hubo escenas de destrucción, inundación y pérdidas, también fuimos testigos de incontables muestras de esperanza.

Personas totalmente desconocidas utilizaron sus lanchas y camionetas para rescatar aquellos que no pudieron evacuar. Personas de todo tipo surgieron para ofrecer diferentes formas de ayuda, recordando a los primeros Cristianos quienes dividían sus pertenencias entre todos de acuerdo las necesidades de cada uno. (Hechos 2:44-45).


Fue por este amor que reconocían a los cristianos. Independientemente de la muerte y destrucción que sufrimos en esta área, hemos sido bendecidos con la generosidad de muchas personas locales y de lejos, incluyendo a los bomberos, personal de la Cruz Roja, militares, doctores, enfermeras y sacerdotes.

La misericordia de Dios se ha mostrado entre nosotros nuevamente por medio de aquellos que han recibido el apoyo material, que han dado casa al que se quedó sin ella, alimentado al que tiene hambre, vestido al desnudo, y hecho patente las obras de misericordia de manera espiritual y material.

Ahora que iniciamos la fase de recuperación después del huracán Harvey, tenemos la oportunidad de compartir nuestras pertenencias y talentos de manera que todos tengamos satisfechas nuestras necesidades básicas.

Este compartir con otros en solidaridad y gratitud por lo que nosotros hemos recibido es una respuesta a nuestra llamada como Cristianos a compartir el amor de Dios en el mundo. Podemos responder por medio de ayuda a muchas agencias locales que están directamente sirviendo a los más necesitados como: Caridades Católicas, San Vicente de Paul, Casa Juan Diego, Servicios de Católicos de Alivio (CRS) y muchos más.

Tú y yo estamos llamados a hacer nuestra parte, ya sea poco o mucho lo que hagamos. Sin importar como hayamos sido afectados cada uno de nosotros, podemos rezar por los afectados. Aquellos que tienen posibilidades podrían donar alimentos, ropa, y dinero, e inclusive los niños y jóvenes podrían hacer tarjetas para iluminar el día de alguien que ha perdido todo y recordarles que no están solos.

Cristo sigue estando con nosotros! Cuando Jesús dormía en la embarcación mientras los vientos huracanados y las aguas la azotaban, restauró la calma cuando los discípulos lo despertaron para que los salvara. De la misma manera, pidamos a Dios que restablezca la calma y la paz en nuestras vidas, inclusive cuando parece difícil y que Él está durmiendo y no responde de la forma en que quisiéramos o esperamos.

Que podamos seguir con confianza en que Jesucristo nunca nos abandonara, y que Él nos dará las gracias necesarias para todo lo que estamos enfrentando. 

Diacono Arturo Monterrubio es el director de la Oficina Arquidiocesana del Ministro de Familia.

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