KARASZEWSKI: ¿Haz contado tu historia últimamente?

November 26, 2019

Recientemente fui a una boda donde el novio, durante el brindis, decidió compartir cómo Dios había cambiado su vida. Mientras que el compartía “su historia” y la mitad de los invitados estaban con lágrimas en los ojos, pensé: “esto está fuera de lo ordinario, estas historias casi nunca son compartidas en un brindis de boda.”

En la fiesta, a mi esposo y a mi, nos asignaron a una mesa llena de desconocidos. A mi derecha estaba un señor con el que empezamos a dialogar y le pregunté, ¿“Cuál es su historia”? El me contesto, ¿“Te refieres adónde trabajo”? Yo le dije: “No. ¿Le gustaría compartirnos la historia de su vida? ¿Así como el novio nos la compartió”?

Tengo que aceptar que el señor fue valiente, pero para hacerles la historia corta nos compartió que era divorciado, sus hijos ya mayores y que él estaba buscando algo en su vida, pero no sabía que era lo que buscaba. A la vez, nosotros le contamos nuestros testimonios. Yo le compartí mis éxitos y mis fracasos, y cómo cuando era jovencita fuí a un retiro donde deje que Dios entrara en mi vida y desde entonces mi vida nunca fue la misma. Al final de la fiesta, me dijo: “por favor toma mi número de teléfono, y cuando haya “uno de esos eventos que te cambian la vida (un retiro) avísame”.
La exhortación apostólica Evangelli Gaudium (La Alegría del Evangelio) nos recuerda que debemos de ser como este novio en la boda. Debemos ser fuera de lo común y compartir las buenas nuevas de nuestra vida con otros.

“Ser discípulo es tener la disposición permanente de llevar a otros el amor de Jesús y eso se produce espontáneamente en cualquier lugar: en la calle, en la plaza, en el trabajo, en un camino. Hoy que la Iglesia quiere vivir una profunda renovación misionera, hay una forma de predicación que nos compete a todos como tarea cotidiana. Se trata de llevar el Evangelio a las personas que cada uno trata, tanto a los más cercanos como a los desconocidos”. (EG #127)

¿Hemos preparado nuestro pequeño discurso y estamos preparados para compartir nuestro testimonio con un desconocido? ¿A poco nuestro Señor no ha tocado nuestras vidas de una manera u otra? ¿Estamos listos para compartir esos pequeños momentos de amor y de perdón con nuestros vecinos? ¿Hemos practicado el escuchar a la otra persona antes de compartir nuestras historias?

Evangelli Gaudium dice que hay tres pasos en la evangelización de persona-a-persona: primero escuchas, luego compartes y finalmente (si la circunstancia lo permite) hacen una oración juntos.

“En esta predicación, siempre respetuosa y amable, el primer momento es un diálogo personal, donde la otra persona se expresa y comparte sus alegrías, sus esperanzas, las inquietudes por sus seres queridos y tantas cosas que llenan el corazón”. (EG #128).

Fue la exhortación apostólica de la “Alegría del Evangelio” que me inspiró durante esta boda a preguntarle a un desconocido que me contara la historia de su vida. Claro que el discurso del novio ayudo al poner el ejemplo primero. Un año después, estoy feliz de compartir que este desconocido participó en un retiro de hombres de ACTS y experimentó el amor y misericordia incondicional de Dios en su vida. El ya no es un desconocido, pero un amigo de nuestra familia.

Te invito a que practiques el compartir “tu historia” con los que te rodean, comparte los momentos que fuiste testigo que Cristo está vivo. Después vayamos afuera de los límites de nuestras parroquias, fuera de nuestra zona de confort, y compartamos con aquellos que están en las periferias y en los márgenes. Estoy segura que nunca olvidaremos estos diálogos con desconocidos, ya que nuestros corazones serán transformados cuando estamos dispuestos a escuchar a otros y cuando estamos listos a compartir nuestras vidas con los que nos rodean. 

Gabriela Karaszewski es directora de la oficina de el Ministro de Jovenes Adultos y Pastoral Universitaria.