JOHNSON: Shhh... El silencio, remedio áureo para personas con problemas del corazón

November 12, 2019

Este no es un artículo médico sobre lo que le puede ayudar, a usted o a un ser querido, sobre la taquicardia o la arritmia cardíaca; tampoco es el típico artículo sobre la importancia de la comunicación en el matrimonio.

Todos saben que la buena comunicación es clave en cualquier relación saludable. El tiempo que se dedica para conversar, ayuda a las parejas a crecer en intimidad emocional, espiritual y física, de tal manera que es importante que dialogue con su pareja.

Hable de sus sentimientos, pensamientos, esperanzas, sueños y miedos. Hable con su ser querido sobre su relación con Dios y con los santos, y de cómo se conecta con ellos y por qué quiere ser como ellos. Hable sobre lo que le gusta y lo que no le gusta en su relación física.

La intimidad física en el matrimonio es comunicación, cualquier buen psiquiatra le dirá que una pareja que está luchando con la intimidad física probablemente ha estado luchando con la comunicación.

En el mundo de palabras en el que vivimos, la comunicación es el rey, pero la comunicación es sólo una parte de la respuesta. La comunicación y el diálogo de calidad son cruciales, pero el silencio y lo que podemos lograr con él es aún más importante.

El silencio tiene mala reputación. Creo que es porque la gente lo usa mal. Se utiliza como una forma de vengarse de alguien; el silencio como venganza es cuando nos enmudecemos con una persona por días. No estoy hablando de ese silencio, estoy hablando del don deliberado y mutuo del silencio para lograr un propósito superior.

Dar a nuestros seres queridos espacio para que puedan callar y poder pensar y contemplar es importante, pues nos da a nosotros y a quienes amamos el tiempo y el espacio para hablar y estar con Dios. Cuando el silencio se guarda en pareja, esto permite que los dos se conecten con Dios.
“Guarda silencio ante el Señor; y espera pacientemente por Él.” (Salmo 37:7)

Las habilidades de comunicación son excelentes y ayudan a unir mucho más a las parejas comprometidas y casadas. Sin embargo, ninguna cantidad de habilidades pueden ayudar a transformar el corazón de una persona. El peor problema en las relaciones de nuestros días, no es sólo la falta de habilidades, si no el encuentro con aquellos corazones que son como roca! Y sólo Dios puede transformar los corazones mediante una oración silenciosa en la que pedimos ayuda a Dios por ello.

El profeta Ezequiel señala: “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.” (Ez. 36:26)

Definitivamente podemos decir que padecemos de un problema cardíaco, ¿qué podemos hacer al respecto? Primero, debemos reconocer que el proceso de Jesús de transformar corazones normalmente pasa por un examen silencioso de conciencia y por el confesionario, que es la sala de operaciones del Señor para los corazones de roca. Después de esto, quizás podemos esforzarnos por participar más en la vida sacramental de la Iglesia y practicar las buenas habilidades que conocemos.

En unas pocas semanas estaremos entrando en la hermosa temporada del Adviento, un tiempo de oración en anticipación de la venida de Nuestro Señor, Jesús, en Navidad.

Quizás para ayudar a las parejas casadas a pasar un tiempo tranquilo y estar unidos por el silencio y en oración, el área de Enriquecimiento Matrimonial de la oficina del Ministerio de Vida Familiar de la Arquidiócesis patrocina cada semestre un retiro en inglés “Living Covenant” que se llevará a cabo del 6 al 8 de diciembre.

Si no tiene un fin de semana completo para compartir con su cónyuge en un retiro como este, tal vez pueda comprometerse con su pareja a acudir a la Adoración con el Santísimo, especialmente durante la temporada de adviento. Muchas parroquias tienen un tiempo reservado para Adoración al Santísimo Sacramento, y otras tienen Adoración Perpetua.

Permita que el silencio se convierta en parte esencial de la comunicación con sus seres queridos. Y si no por cualquier otra razón, calle por un momento, porque “El que guarda su boca y su lengua, guarda su alma de angustias.” (Proverbios 21:23)

¡Amén! 

Teresita Johnson es Directora Asociado de el Ministerio de Vida Familiar.