HERRERA: ¿Cómo evangelizar en esta cuaresma?

April 9, 2019

Hace unos años atrás una persona me pregunto lo siguiente, “¿Cómo hago para despertar el interés de la fe en los demás?” Una pregunta muy acertada para nuestros tiempos, pero también una pregunta que requiere profundizar ya que no hay respuestas sencillas debido a varios factores. ¿Cuántas veces vemos los templos llenos los miércoles de ceniza pero semivacíos durante los domingos?

Te nombro algunos de estos factores:

  • Una cultura consumista y materialista (prueba de ello son los comerciales y tantas cosas que se hacen publicidad) donde todo se critica, se aprueba o se rechaza. No hay estándares absolutos. Al contrario, todo es relativo y todo se consume para desechar y como la religión no se puede consumir es más fácil desecharla o hacerla a un lado.
  • Lazos familiares — Puede que la persona tenga un cierto interés por las cosas de Dios pero no hay una seguridad debido a que su familia es renuente o indiferente a las cosas de Dios, y estas no le dicen nada para su vida. Cuando estos lazos familiares no están impregnados de una relación con Dios, fácilmente la persona puede sentirse desanimada o desamparada, ya que no encuentra una comunidad de apoyo.
  • Las amistades de la persona — Si la persona quiere saber como acercarse a Dios pero no hay en su entorno una comunidad de creyentes o un grupo de amistades que compartan la fe, es muy difícil que esta persona haga crecer su relación con Dios, y más bien se desanime haciendo que sus intereses o prioridades sean otras y no tanto su crecimiento espiritual. Esto se ve muy frecuentemente en padres de familia que solo les preocupa que sus hijos reciban los Sacramentos, pero ellos en si no están comprometidos en su fe, no asisten a Misa, y participan poco en la celebración de los Sacramentos.
  • La carencia de formación en la fe en la persona.

Ahora, lo interesante es que ya sea uno creyente o no creyente, padecemos lo siguiente — “hambre espiritual”, hambre por una felicidad plena, hambre por encontrar el amor supremo. El hombre busca saciar esta hambre a través de las compras, del dinero, del poder de los vicios, del entretenimiento, etc... Pero siempre quedan vacíos porque Dios ha plantado en cada corazón humano el hambre y el anhelo por lo infinito.

Para poder despertar el interés de la fe en los demás es a través del testimonio personal. San Francisco de Asís dijo “Predica el evangelio en todo momento, y cuando sea necesario, utiliza las palabras”. Papa Emérito Benedicto XVI dijo que la Iglesia necesita testigos creíbles capaces de llevar el amor apasionado e incondicional de Cristo. Y recientemente Papa Francisco nos ha invitado a una forma de predicación informal que se puede realizar en medio de una conversación o cuando se visita un hogar. En pocas palabras, ser discípulo es “tener la disposición permanente de llevar a otros el amor de Jesús y eso se produce espontáneamente en cualquier lugar: en la calle, en la plaza, en el trabajo, en un camino” (Evangelii Gaudium, n. 128).

¿Quieres despertar la fe en los demás? Comencemos con uno mismo para poder ser discípulos y testigos creíbles de Cristo. En este tiempo de Cuaresma no busques quitar o renunciar a algo como parte de tu sacrificio, más bien incrementa en tu vida buscando detalles y formas que puedan ayudar tu vida espiritual. Por ejemplo, si tienes hijos, dedícales tiempo ya sea jugando o platicando con ellos. Habla con tus vecinos, evangeliza con tus buenas obras. Trata de no hablar mal de nadie, al contrario saluda a la gente, conversa con Dios, ábrele tu corazón, Él escucha lo que pasa por tu vida, ¿Tú lo escuchas? Lee su palabra — la Biblia. Baja aplicaciones a tu celular que te puedan ayudar a reflexionar su palabra, aquí algunos ejemplos “Evangelizo” “Ibreviary” o “Rezandovoy”. Acércate a una parroquia y conoce a los sacerdotes, puedes visitar www.archgh.org para ver la lista de Iglesias católicas, acude al Sacramento de la Penitencia y Reconciliación y recuerda que este deseo de evangelizar con tu vida vale la pena así como San Agustín, un teólogo del siglo V, escribió esto “Nuestro corazón está inquieto mientras no descansa en ti” (Las Confesiones, lib.1, cap.1,1.).

No hay respuesta mágica pero puedes comenzar a reflexionar con las siguientes preguntas:
• ¿Alguna vez has visto a alguien que había caído muy bajo y que cambió su vida por completo? (Leer Lc 15, 11-32)
• ¿Tratas de compartir tu fe con tus hijos? ¿De qué maneras?
• Cuando haces decisiones, ¿en quién confías? y ¿por qué? si no es Dios ¿por qué no? 

Adrian Alberto Herrera es director asociado para la Oficina de Evangelización y Catequesis en la Arquidiócesis de Galveston-Houston.