Haciendo eco del Evangelio y dejarse transformar por el Espíritu Santo

October 24, 2017

Hace unos meses atrás tuve la dicha y la oportunidad de ser invitado especial y presentador para la jornada de estudio por la Sociedad de Catequetas Latinoamericanos (SCALA) y Boston College a través del Profesor Dr. Hosffman Ospino.

La reunión fue en la ciudad de Boston, Massachussets donde teólogos, académicos, pastoralistas y expertos en la evangelización y catequesis de distintos países como Chile, Costa Rica, Colombia, Argentina entre otros países se hicieron presentes.

A la vez, estuvieron cuatro obispos presentes, dos del Vaticano del Secretario Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización con la presencia de Monseñor Octavio Ruiz Arenas (secretario del Consejo Pontificio) y también el presidente de la Conferencia de Obispos de Venezuela, Monseñor Diego Padrón y representantes del Equipo Europeo de la Catequesis.

Esta asamblea ordinaria tuvo como enfoque el título “Catequesis en América: desafíos y esperanzas en un continente en cambio,” con el objetivo de impulsar la formación de fe en los adultos bajo los documentos eclesiales del Directorio General de la Catequesis, los 10 años de Aparecida, y Amoris Laetitia estableciendo caminos de encuentro entre Latinoamérica y Norteamérica en relación a la catequesis de hoy.

Las mañanas consistían en rezar juntos, celebrar Misa, desayunar y tener las presentaciones con tiempos de discusión.

Por las tardes era salir a las periferias existenciales visitando lugares estratégicos alrededor de la ciudad de Boston que nos diera a conocer sus realidades, convirtiendo una teología practica aplicada a la vida.

Fue toda una experiencia enriquecedora que pudiera resumirlo en seis puntos esenciales.
1. Conversión continua;
2. Alegría al momento de salir al encuentro del otro;
3. Crear relaciones personales;
4. Proclamar y vivir el kerigma; y
5. Acompañamiento.

Por cuestiones de espacio, quisiera enfocarme en los dos primeros puntos que resonaron durante todas las jornadas de estudio.

¡Que importante es para la persona que evangeliza ser evangelizador y ser evangelizado! Hay que estar abierto al Espíritu Santo y dejarse transformar por Él — volverse a enamorarse de Cristo, pero con pasión. Esto aplica a todos los bautizados, no solo a los directores, sacerdotes o aquellos que trabajamos detrás de un escritorio.

La tentación también es igual para los padres de familia, los misioneros, trabajadores y aquellos que dan su tiempo a la Iglesia. No es suficiente ir a Misa, dar cátedras o leer la biblia y no poner en práctica lo que Cristo nos envía a hacer. A la vez, no es convincente ni e inspirador predicar o enamorar los corazones a Cristo con un corazón apagado, cerrado, amargado o pesimista.

Se necesitan creyentes que sean auténticos testigos de Cristo, personas capaces de dar testimonio de vida de que Cristo vive en ellos, pero con alegría, con gozo. ¡Cuántas personas no hemos conocido que se han involucrado en las cosas de Dios, pero perdieron su alegría!

La alegría de ser católico debe estar arraigado en una espiritualidad sana, feliz y en una íntima comunión con Cristo, sino se corre el peligro de perder el compromiso, el ánimo y la energía que puede volver la persona pesimista, quejumbrosa o amargada.

Todavía hay mucho trabajo por hacer en la formación de fe en los adultos, no solo en esta región de Texas sino en todo el mundo. Pero es claro que el Espíritu Santo sigue obrando en aquellos que ha llamado. ¡Ven Espíritu Santo y enciende los corazones de tus fieles! †

Adrian Alberto Herrera es director asociado para la Oficina de Evangelización y Catequesis en la Arquidiócesis de Galveston-Houston.

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