Frutos del Encuentro: Alimento para el espíritu tanto de laicos como de obispos

October 9, 2018

Daniel Cardinal DiNardo saluda a una hermana religiosas consagradas durante la ofrenda de los regalos
en la Misa de clausura que se celebró en el V Encuentro en Grapevine el 25 de septiembre. Foto de James Ramos/Herald.

Por  Jo Ann Zuñiga, Texas Catholic Herald

GRAPEVINE — El V Encuentro Nacional, se llevó a cabo en el momento inspirado por Dios, del 20 al 23 de septiembre, elevando el espíritu de más de 3,000 ministros laicos en su mayoría hispanos y los 150 obispos de todo el país que consolaron a la multitud y que a su vez fueron confortados con exclamaciones de “Los amamos”.

A pesar de que se había planeado durante años después de las reuniones regionales, la conferencia nacional, o sea el Quinto Encuentro, llegó en medio de la crisis devastadora sobre el abuso sexual por la que el Papa Francisco ha convocado a los obispos a reunirse.

No obstante, el mensaje de penitencia, perdón y promesas de resolver el problema y mantener viva la misión de Cristo, trajo aclamaciones positivas de los hispanos que representan alrededor del 40 por ciento de la Iglesia Católica en Estados Unidos.

“Amigos, sabemos que este es un momento de dolor para nuestra madre la Iglesia… como obispos nos hemos quedado cortos respecto a lo que Dios espera de sus pastores” dijo Daniel Cardenal DiNardo en su discurso de apertura como presidente de la Conferencia Episcopal Católica de los Estados Unidos a un salón lleno a capacidad.”

“Por eso le pedimos perdón al Señor por nuestras fallas y también a los que han sido víctimas, y a ustedes, el Pueblo de Dios. Que Dios nos conceda la sabiduría y la determinación para reformar y renovar su Iglesia.”

“En medio de esta oscuridad, el Encuentro es una luz… un don para que podamos reconstruir la Iglesia,” dijo el cardenal DiNardo.”

El Papa Francisco envió un video personal que se proyectó a los participantes en gigantescas pantallas distribuidas por el salón.

“Ustedes se encuentran y caminan con esperanza” dijo, y fue el primero entre muchos oradores que durante la conferencia usaron la palabra “periferias” al referirse a atraer a la Iglesia a los jóvenes, las familias necesitadas y los pobres que viven en los márgenes de la sociedad.

En representación del Papa Francisco, el Nuncio Apostólico Arzobispo Christoph Pierre permaneció en la conferencia los cuatro días, ofreciendo un discurso de bienvenida el jueves y celebrando la misa de clausura el domingo.

“Ustedes son parte del sueño del Papa Francisco, de ser una Iglesia misionera,” dijo el arzobispo Pierre. “Ustedes en Estados Unidos y otros han sido llamados a salir fuera de su zona de confort y acercarse con entusiasmo a los demás con el amor de Cristo.”

Aunque gran parte del Encuentro se llevó a cabo en español, el programa “Discípulos misioneros: testigos del amor de Dios” fue en inglés y español y muchos de los oradores eran bilingües. Aunque se les animó a conservar su idioma y cultura viva, se les pidió a los participantes que compartieran esos dones con toda la Iglesia para que todos seamos uno.
Entre los más de 100 delegados de Houston y más de 500 de Texas estaban Georgina y Thalia Romero, madre e hija.

Georgina Romero, quien emigró de Nicaragua hace 32 años, hoy es la directora del ministerio hispano y coordinadora de la catequesis en español en la iglesia de Holy Family en Missouri City, allí reúne a las familias para compartir la catequesis y el servicio a la Iglesia.

“Tenemos que trabajar muy duro por el futuro de la Iglesia. Tenemos que fomentar un encuentro con todos, jóvenes, mayores, familias, inmigrantes. Todos somos Iglesia y hay mucho que celebrar” dijo.

Su hija Thalia, nacida en Houston, dijo que su mamá es un ejemplo para ella de cómo mantener la fe católica y ahora Thalia trabaja en la oficina arquidiocesana del Ministerio Hispano.

“Mi familia me ayudó en mi formación, pero el camino tiene dos vías, los jóvenes tienen que venir a la Iglesia y la Iglesia necesita acogerlos a ellos. Somos el fruto del catecismo” dijo Thalia.

Muchas de las sesiones en que los delegados dialogaron por región y por tema se enfocaron en cómo sobreponerse a los obstáculos y cómo los hispanos pueden desarrollar sus dones hasta su máximo potencial en la Iglesia de los Estados Unidos y en la sociedad en general.

Parte de la meta era identificar y preparar a 25,000 nuevos ministros líderes y ofrecerles educación y formación.
“Me parece un poco ofensivo cuando la gente dice ‘Los latinos están llegando a la madurez’ cuando nosotros llevamos aquí por lo menos 500 años”, dijo el orador Hosffman Ospino, Ph.D., profesor asociado de teología y educación religiosa y director de los programas de estudios de posgrado en ministerio hispano de Boston College.

Aunque 47 millones de los 52 millones de hispanos en los Estados Unidos son ciudadanos Americanos, una de las barreras concierne a los inmigrantes indocumentados quienes no asistieron a la conferencia por miedo de hablar en público y ser detenidos o deportados.

La hermana Norma Pimentel, MJ, directora ejecutiva de Caridades Católicas del Valle del Río Grande en Brownsville, habló como panelista sobre organizar una respuesta comunitaria al aumento de familias inmigrantes que buscan asilo en los Estados Unidos.

Hasta enero del 2017, el centro Humanitarian Respite Center en McAllen, Texas, ha acogido a más de 71,000 individuos procedentes de 31 países.

“Allí estábamos para ayudarlos cuando más necesitaban de la Iglesia. Los recibimos con sus hijos y los acogimos con los brazos abiertos en medio de su dolor”, dijo la Hermana Pimentel.

Angel Barrera, coordinador de proyectos del Center for Ministry Development, una organización sin fines de lucro basada en el estado de Washington que tiene 40 años de existencia expresó “Los hispanos relacionan muchas de sus experiencias con la vida de Jesús. En las posadas de Navidad, la familia va a distintos lugares y es rechazada, se les dice que no hay lugar. Jesús es rechazado”.

“Sí, hacer tamales y venderlos para la iglesia es parte de la cultura, pero eso no es todo. Nuestra esperanza es que cuando la gente nos mire, vean a Dios.” dijo.

Carl Anderson, el Caballero Supremo de los Caballeros de Colón desde 2000, les dijo a los asistentes, “Ustedes tienen muchos dones que compartir. Uno de los milagros continuos de la Virgen de Guadalupe son los millones de guadalupanos que pueden ayudar a moldear nuestro país”. Los Guadalupanos son hombres y mujeres de organizaciones parroquiales dedicados al servicio de la comunidad en el nombre de la Virgen de Guadalupe, patrona de las Américas.
El arzobispo de Los Ángeles, José H. Gómez también puso de ejemplo la aparición de Nuestra Señora de Guadalupe en 1531 a San Juan Diego, a quien se le confió la construcción de la Iglesia en un nuevo mundo.

“Jesús le confió la misión de su Iglesia en el Nuevo Mundo a un laico, no a un sacerdote, no a un obispo… Ustedes son los hijos de Nuestra Señora de Guadalupe en estos tiempos. Ustedes son los herederos espirituales de Juan Diego.”
El arzobispo terminó con las palabras: “La misión que fue confiada a él, ahora se les confía a ustedes”.

“¡Viva Cristo Rey!” dijo y los asistentes respondieron: “¡VIVA!”

Varios oradores también mencionaron cómo el Encuentro ha producido muchos frutos, con semillas plantadas para el futuro de la iglesia. En momentos menos solemnes, aunque esclarecedores, varios asistentes empezaron a traer frutos al escenario, manzanas, naranjas, plátanos y una pera. Un orador dijo que estaba esperando por una sandía y otro por una papaya o un mango.

Un momento muy personal que resonó entre los asistentes fue cuando el arzobispo Oscar Cantú, nativo de Houston, en la actualidad Obispo de Las Cruces, Nuevo México, y en transición porque acaba de ser nombrado Obispo Coadjutor de San José, California dijo: “Cuando yo era niño, era un problema ser hispano y se esperaba que nos sintiéramos así en la sociedad. Pero cuando estaba en el seminario una hermana me dijo “tú eres bilingüe, conoces dos culturas. Serás un don para la Iglesia.”

Cantú dijo, “Esa fue la primera vez que yo había escuchado eso. Así es que les digo a ustedes, son una bendición para la Iglesia. Nunca lo olviden.”