A Shepherd's Message - Oct. 10, 2017

October 8, 2017

The last month has been a very trying one for hurricanes and earthquakes. Texas, Florida, the Virgin Islands and Puerto Rico have all suffered greatly from wind and water; there has been much devastation and the Houston area has been greatly affected. Our neighbor to the south, Mexico, has been hit by two major earthquakes. The toll in human suffering there has been great.

On Sunday, Oct. 1, we witnessed a great horror; one that has become too common in recent years. A lone gunman engaged in the senseless slaughter of many people and wounded hundreds of other people. This evil and darkness shocks us. It should. It has also gathered us together in the solidarity of help and assistance to those who were struck. Such light reveals another movement in our hearts, one that seeks the overcoming of violence by the purposeful bravery and charity that marks the genuine test of love for our neighbors. The bravery of first responders and other persons attending to the wounded in Las Vegas is a striking sign of this wondrous solidarity.

Events of nature unsettle us, but the intentional infliction of harm by another causes a deeper anxiety and, for some, a sense of dread and the lack of meaning in their lives. There are resources of faith that help us to live through these events and open for us avenues of reflection and prayer. Christ Jesus Himself spoke of events in human life that appear to be tragic, but are also the very moments when His counsel and, above all, His life and death open a new way of hope.  The resources of faith also bid us to discern where action on our part can deepen our solidarity as persons and as members of the Church, Christ’s body in the world. We need to address a number of questions in our country in the months to come on our way of life and what is necessary to alleviate the senseless violence that has been marking our common life together. 

The people of this local Church in Galveston-Houston are very generous and loving; the adjectives here are not abstract. They have been shown in recent weeks since Hurricane Harvey. We must direct that same energy towards the elimination of any rancor or violence that would threaten us and lessen the beauty of our country.

Let us make our prayer and action part of Respect Life Month!


 

Este último mes ha sido muy difícil con huracanes y terremotos.  Texas, Florida, las Islas Vírgenes y Puerto Rico han sufrido mucho por los vientos y el agua; ha habido mucha devastación y el área de Houston ha sido muy afectada.  Nuestro vecino del sur, México, ha sido golpeado por dos grandes terremotos.  El sufrimiento humano ha sido muy grande.

El domingo, 1 de octubre, presenciamos un gran horror; uno que se ha vuelto demasiado común en los últimos años.  Un solo pistolero participó en la matanza insensata de muchas personas e hirió a cientos más.  Este mal y oscuridad nos sacude.  Y nos debe sacudir.  Esto nos ha hecho unirnos en solidaridad para auxiliar y socorrer a los que fueron golpeados.  Esa luz revela otro instinto en nuestro corazón, uno que busca superarse a la violencia por medio de la valentía y la caridad que es prueba genuina del amor a nuestros hermanos.  La valentía de los primeros socorristas y otras personas que asistieron a los heridos en Las Vegas es un signo sorprendente de esta maravillosa solidaridad.

Los hechos de la naturaleza nos inquietan, pero infligir daño intencionadamente es causa de una ansiedad más profunda y, para algunos, una sensación de temor y falta de significado en sus vidas.  El recurrir a la fe nos ayuda a vivir estos sucesos y a abrir caminos a la reflexión y oración.  Jesús mismo habló de los acontecimientos de la vida humana que parecen trágicos, pero también son momentos en que su consejo y -sobre todo- su vida y su muerte ofrecen una nueva esperanza.  Recurrir a la fe también nos permite discernir qué acción tomar para profundizar nuestra solidaridad como personas y como miembros de la Iglesia, el Cuerpo de Cristo en el mundo.  En los próximos meses necesitamos revisar y buscar soluciones a preguntas sobre nuestro país, nuestro modo de vida y lo que hemos de hacer para eliminar la violencia insensata que ha marcado nuestra vida en común.

La gente de esta iglesia local en Galveston-Houston es muy generosa y cariñosa; los adjetivos aquí no son abstractos. Ellos lo han demostrado en las últimas semanas desde el Huracán Harvey.  Debemos dirigir esa misma energía para eliminar cualquier rencor o violencia que nos amenace y disminuya la belleza de nuestro país.

Hagamos nuestra oración y acción parte del Mes de Respeto a la Vida!