A Shepherd's Message - April 11, 2017

April 11, 2017

Holy Week, especially the Triduum of days from Holy Thursday to Easter Sunday, is the pivot of grace every year.  It is the space where the Holy Spirit leads us, the Church, to see ‘anew’ the Crucified Jesus and be renewed in heart and mind.  The liturgies of Holy Week celebrate in concentrated form the ultimate compassion of the Father who hands over His Beloved Son to us for our salvation.  The liturgies proclaim the glory of the ‘hour’ of Jesus, His Passover from death to life and our Passover with Him.  Yes, Holy Week is the fulcrum of the year of grace.

Last year on Holy Saturday night in Rome, Pope Francis wrote in his homily: “We see and will continue to see problems both within and without.  They will always be there.  But tonight is important to shed the light of the Risen Lord upon our problems, and in a certain sense, to ‘evangelize’ them.  To evangelize our problems!  Let us not allow darkness and fear to distract us and control us; we must cry out to them: the Lord is not here, but has risen!  He is our greatest joy; He is always at our side. This is the foundation of our hope, which is not mere optimism, nor a psychological attitude. Christian hope is a gift that God gives us…!” 

The Holy Father’s words, which encourage us “to evangelize our problems,” are a great set of concepts and images.  They pull us into a wider and a deeper space, the space of God’s love and compassion.  The Gospel of His Son is always available in every circumstance, especially in difficult circumstances.  Christ has given us THE gift, the gift of Himself in the Holy Spirit.  That gift is what brings hope.  Language sometimes struggles to find a way to describe Christ’s Death and Resurrection.  But witnessing to Him in hope is a concrete way to open up the language of Easter to others.  We witness in our joys; we witness in our difficulties.  We need opportunities and must weigh each one.  God needs no opportunities: He is constantly offering the gift of His Son since that first Easter.

In recent months I have spoken to some who may feel downtrodden, worried about themselves and their loved ones, worried about their status or their political ostracism, worried about their health and their future.  These are all legitimate worries and difficulties.  The Holy Father has wisely told us to evangelize them, bring the Gospel to them.  There a light shines.  Such witnessing may seem paltry, like a mustard seed of planting against monsters of uprootedness and darkness, but witnessing to the light truly does shine and calls out the beauty and hope of the Risen Lord.  The light shines and does not disappoint.

When the women who ran to the tomb needed words of encouragement from the angel, the angel declared: “Remember what Jesus told you.”  This is the grace of Holy Week each year.  We remember and celebrate what Jesus told us.  We live in hope and slowly grow in joy.  We are truly at our best when we do this, when we evangelize everything…. in hope!

I wish a most Blessed Easter to all the faithful, the newly baptized, the consecrated religious, the deacons, and all the priests of this local Church of Galveston-Houston.  God’s Blessings!

 


La Semana Santa, especialmente el Triduo de días desde el Jueves Santo hasta el Domingo de Pascua, es el centro de la gracia cada año.  El sitio hacia donde el Espíritu Santo nos guía, es la Iglesia, para contemplar "de nuevo" a Jesús Crucificado y ser renovados de corazón y mente.  Las liturgias de la Semana Santa celebran en forma concentrada la máxima compasión del Padre que nos entrega su Amado Hijo para nuestra salvación.  Las liturgias proclaman la gloria de la "hora" de Jesús, su Paso de la muerte a la vida y nuestro Paso con Él.  Sí, la Semana Santa es el fulcro del año de gracia.

El año pasado, en la noche del Sábado Santo en Roma, el Papa Francisco escribió en su homilía: "Vemos y seguiremos viendo problemas dentro y fuera.  Siempre estarán allí. Pero esta noche es importante arrojar la luz del Señor Resucitado sobre nuestros problemas y, en cierto sentido, "evangelizarlos". ¡Evangelizar nuestros problemas!  No permitamos que la oscuridad y el miedo nos distraigan y nos controlen; debemos proclamarles: ¡el Señor no está aquí, sino que ha resucitado! Él es nuestro mayor gozo; Él está siempre a nuestro lado.  Este es el fundamento de nuestra esperanza, que no es mero optimismo, ni una actitud psicológica.  ¡La esperanza cristiana es un don que Dios nos da ...!

Las palabras del Santo Padre, que nos animan a "evangelizar nuestros problemas", son un gran conjunto de conceptos e imágenes.  Nos llevan a un espacio más amplio y profundo, el espacio del amor y la compasión de Dios.  El Evangelio de Su Hijo siempre está disponible en todas las circunstancias, especialmente en circunstancias difíciles.  Cristo nos ha dado el don, el don de sí mismo en el Espíritu Santo.  Ese don es lo que da esperanza.  El lenguaje a veces se esfuerza por encontrar una manera de describir la muerte y resurrección de Cristo.  Pero dar testimonio de Él en la esperanza es una manera concreta de abrir el lenguaje de la Pascua a los demás.  Damos testimonio en alegrías; damos testimonio en nuestras dificultades.  Necesitamos oportunidades y debemos pesar cada uno.  Dios no necesita oportunidades: Él está constantemente ofreciéndonos el don de su Hijo desde aquella primera Pascua.

En meses recientes he hablado con algunos que pueden sentirse oprimidos, preocupados por sí mismos y sus seres queridos, preocupados por su estatus o su ostracismo político, preocupados por su salud y su futuro.  Estas son todas preocupaciones y dificultades legítimas.  El Santo Padre nos ha dicho con sabiduría que debemos evangelizarlos, llevarles el Evangelio.  Allí brilla una luz.  Tal testimonio puede parecer insignificante, como plantar una semilla de mostaza en contra de monstruos de desarraigo y oscuridad, pero el testimonio de la luz verdaderamente brilla y llama a la belleza y esperanza del Señor Resucitado.  La luz brilla y no nos defrauda.

Cuando las mujeres que corrieron a la tumba necesitaban palabras de aliento del ángel, el ángel declaró: "Recuerden lo que Jesús les dijo."  Esta es la gracia de la Semana Santa cada año.  Recordamos y celebramos lo que Jesús nos dijo.  Vivimos en esperanza y crecemos lentamente en la alegría.  Estamos realmente en nuestro mejor momento cuando lo hacemos, cuando evangelizamos todo.... ¡en esperanza!

Le deseo una Bendita Pascua a todos los fieles, a los recién bautizados, a los religiosos consagrados, a los diáconos y a todos los sacerdotes de esta Iglesia local de Galveston-Houston. ¡Bendiciones de Dios!