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A Shepherd's Message - Dec. 13, 2016
December 13, 2016

We have arrived at the very heart of Advent. The readings of the Liturgy open up for us a beautiful perspective on the meaning of waiting, of waiting for a fullness. We know that Christ has come among us, but we still wait for fuller implications of what that coming brings to our lives each year. That is why Advent is celebrated.

One implication of Christ’s coming that we need to appreciate and deepen each year is that He came to save and illuminate all of us, to gather all the scattered sheep together into a communion of love. No one is outside His care and no one is outside OUR care.

One of the beautiful Feast Days of Advent is the celebration of Our Lady of Guadalupe, Patroness of the Americas and of our Archdiocese. Her maternal concern for the little ones of the Church is central to that celebration, a feast day of the merciful Mother of God. Her care is spread out to all her children. This year there is a special reason to remember that care. Many of the immigrants in our community have become very anxious as they face times of uncertainty or even fear given our country’s immigration laws and the uncertainties of what will happen when the new administration enters Federal office in January. Our Church and this Archdiocese have always been active and advocated for the needs and the rights of immigrants who come here. The Church is a Mother who always has the duty to reach out in assistance, compassion and mercy towards those who are immigrants, refugees and strangers. The Church is present in their struggles and mindful of their hardships. That presence is necessary now and I invite all the faithful to be prayerful this December and beg the Virgin of Guadalupe to touch us with her great love. It would be a fitting way to celebrate an important aspect of Advent and simultaneously bring comfort and support to a very large number of persons in our own local Church.

As Advent unfolds further in the weeks ahead, the role of the Virgin Mary becomes all the more prominent in the readings of Scriptures and the prayers at Mass. Her beautiful song of praise, the ‘Magnificat,’ is a most special hymn of a thankful, generous pure heart. There is no model more essential for Advent preparation and for a genuine spirit of waiting and anticipation for all the good things that the coming of the Lord brings than Mary. May she continue to bless all the faithful in this local Church!

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During the meeting of the United States Conference of Catholic Bishops in November I was elected President of the Conference for a term of three years. Since I was already Vice-President this was not unexpected. At the same time, I am honored by the appointment and the trust given me by my brother bishops. On the day I was elected I made a brief video for the Archdiocese which was put on our website (www.archgh.org). I wanted to emphasize then and now that my major role is always being the Shepherd of the Archdiocese of Galveston-Houston. I now have some additional work and some additional help from the Conference offices in Washington, D.C. I am most grateful for the notes and e-mails that have come from many of the members of the Archdiocese congratulating me and offering their prayers and support. I will definitely need the prayers in the days ahead!


Hemos llegado al corazón del Adviento. Las lecturas de la Liturgia nos ofrecen una bella perspectiva sobre el significado de la espera, la espera de una plenitud. Sabemos que Cristo ha venido entre nosotros, pero todavía esperamos por implicaciones más completas de lo que esa venida trae a nuestras vidas cada año. Por eso se celebra el Adviento.

Una implicación de la venida de Cristo que necesitamos apreciar y profundizar cada año es que Él vino a salvarnos e iluminarnos a todos, vino a reunir a todas las ovejas dispersas en una comunión de amor. Nadie está fuera de su cuidado y nadie está fuera de NUESTRO cuidado.

Una de las hermosas Fiestas de Adviento es la celebración de Nuestra Señora de Guadalupe, Patrona de las Américas y de nuestra Arquidiócesis. Su protección maternal por los pequeños de la Iglesia es central para esa celebración, es un día de fiesta de la misericordiosa Madre de Dios. Su protección se extiende a todos sus hijos. Este año hay una razón especial para recordar ese cuidado. Muchos de los inmigrantes en nuestra comunidad están muy nerviosos ante la incertidumbre o incluso el temor a las leyes de inmigración de nuestro país y la incertidumbre de lo que sucederá cuando la nueva administración entre en efecto en la oficina federal en enero. Nuestra Iglesia y esta Arquidiócesis siempre han estado involucradas y abogan por las necesidades y los derechos de los inmigrantes que vienen aquí. La Iglesia es una Madre que siempre tiene el deber de ayudar, ser compasiva y misericordiosa con quienes son inmigrantes, refugiados y forasteros. La Iglesia está presente en sus luchas y es consciente de sus penurias. Esa presencia es necesaria ahora e invito a todos los fieles a estar en oración este diciembre y suplicar a la Virgen de Guadalupe que nos toque con su gran amor. Sería una manera apropiada de celebrar un aspecto importante del Adviento y simultáneamente llevar consuelo y apoyo a un gran número de personas en nuestra propia Iglesia local.

A medida que el Adviento avanza más en las próximas semanas, el papel de la Virgen María se hace más prominente en las lecturas de las Escrituras y las oraciones en la Misa. Su hermoso canto de alabanza, el Magnifica, es un himno muy especial de un corazón agradecido, generoso y puro. No hay ningún modelo más esencial para la preparación del Adviento y para un auténtico espíritu de espera y anticipación de todas las cosas buenas que trae la venida del Señor a María. ¡Que ella continúe bendiciendo a todos los fieles en esta Iglesia local!

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Durante la reunión de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos en noviembre, fui elegido Presidente de la Conferencia por un período de tres años. Como ya era vicepresidente, esto no fue inesperado. Al mismo tiempo, me siento honrado por el nombramiento y la confianza que me han dado mis hermanos obispos. El día que fui elegido hice un breve video para la Arquidiócesis que fue puesto en nuestro sitio web (www.archgh.org). Quise enfatizar entonces y ahora que mi papel principal es ser siempre el Pastor de la Arquidiócesis de Galveston-Houston. Tengo ahora un trabajo adicional y una ayuda añadida por parte de las oficinas de la Conferencia en Washington, D.C. Estoy muy agradecido por las notas y correos electrónicos que me han llegado de muchos de los miembros de la Arquidiócesis felicitándome y ofreciendo sus oraciones y apoyo. Definitivamente necesitaré las oraciones en los días por venir!

By Daniel Cardinal DiNardo
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