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A Shepherd's Message - Dec. 22, 2015
December 22, 2015

“His mercy is from age to age, to those who fear Him.” (Luke 1:50)

These words of the Blessed Virgin Mary from her “Magnificat” beautifully express a summary of God’s action in the world at all times. The mercy and love of God are always active, always trying to reach out and engage human beings. In her own case, the Mother of God celebrates the greatest deed of all, that the merciful Father would send His Son to be one of us, would give Him a human face. Mary is His chosen instrument to conceive and bear the eternal Son of the Father. The greatest mercy is God dwelling among us in the Flesh! Through this we can recognize most intensely who the Father is and how He acts towards His children. The Virgin Mary is a true human person but she is also a real symbol of the grace of acceptance of God’s love. Divine love even surpasses wisdom and reason to bring us into intimacy with Mercy Himself.

Pope Francis announced and inaugurated a Jubilee Year of Mercy from Dec. 8 to Nov. 20, 2016. Jubilee years are normally celebrated every 25 years, the last one being in 2000 — the beginning of the second millennium of grace. However, the Holy Father sensed a special urgency in alling us to celebrate, ponder and act upon the divine mercy we have received; it is not simply good to do, it is urgent, it is needed immediately. No doubt the world scene of conflict and more intense violence and hatred has moved the pope to call this Jubilee Year.

Pope Francis has mentioned that the 50th anniversary of the closing of the Second Vatican Council also figured in his decision to call this extraordinary Jubilee Year. The council set in motion a very important renewal in the Church and placed the mercy and love of God central to the concerns of the Catholic faith. The importance of a credible and generous witness to the Gospel by all the people of God is the key to a good understanding and reception of the Council’s documents. For Pope Francis, and for the Second Vatican Council, the human person, viewed in the light of Jesus Christ, is a fulcrum for understanding our life in the world and a sure foundation for all the activities and plans we make as a Church and as individuals. 

At Christmas we go to the manger; we go to see the infant Christ, the eternal Word writ small and fragile, one truly like us and accessible. Around the infant Christ kneel the Virgin Mary, St. Joseph, adoring shepherds and Magi; above Him hover the angels and their message of “Glory to God in the highest.” Also nearby are the ass and oxen. The Prophet Isaiah wrote that the ox knows its Master’s manger but Israel does not know the Lord. In the scene of the manger that dictum has been revoked. The oxen, animal and human (!), can now come to know the Master’s manger for He has come to accompany them, to be with them, to save them and bring them a peace the world cannot give. He has come to bring mercy! 

It is a Jubilee Year of Mercy. It is the Feast of the Nativity of the Lord. Grace and mercy to all of you in this great Archdiocese. Merry Christmas! †


"Su misericordia se extiende de generación en generación, para los que le temen." (Lucas 1:50)

Estas palabras de la Santísima Virgen María en su "Magnificat" expresan muy bien la acción de Dios en el mundo en todo momento. La misericordia y el amor de Dios están siempre activos, siempre tratando de llegar y participar con los seres humanos. En su propio caso, la Madre de Dios celebra la obra más grande, y es que el Padre misericordioso enviaría a su Hijo para ser uno de nosotros, le daría un rostro humano. María es Su instrumento elegido para concebir y llevar en su seno al Hijo eterno del Padre. La gran misericordia es Dios habitando entre nosotros en la Carne! Por este medio podemos reconocer con mayor intensidad cómo es el Padre y cómo actúa con sus hijos. La Virgen María es ciertamente una persona humana, pero también es un símbolo real de la aceptación del amor de Dios. El amor divino incluso supera la sabiduría y la razón para llevarnos a la intimidad con la Misericordia Misma.

El Papa Francisco anunció e inauguró un Año Jubilar de la Misericordia del 8 de diciembre 2015 al 20 de noviembre, 2016. Los años jubilares normalmente se celebran cada veinticinco años, siendo el último en el año 2000 - al comienzo del segundo milenio de la gracia. Sin embargo, el Santo Padre sintió una especial urgencia en la que nos llama a celebrar, reflexionar y actuar sobre la divina misericordia que hemos recibido; no es solamente bueno hacerlo, es urgente, se necesita de inmediato. Sin duda, el escenario mundial de tantos conflictos, intensa violencia y odio han movido al Papa a llamar a este Año Jubilar.

El Papa Francisco ha mencionado que el cincuenta aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II también figuraba en su decisión de llamar a este extraordinario Año Jubilar. El Concilio puso en marcha una renovación muy importante en la Iglesia e hizo de la misericordia y el amor de Dios lo más importante de la fe católica. La importancia de un testimonio creíble y generoso del Evangelio por parte de todo el pueblo de Dios es la clave para un buen entendimiento y aceptación de los documentos del Concilio. Para el Papa Francisco, y para el Concilio Vaticano II, la persona humana, vista a la luz de Jesucristo, es un punto de apoyo para entender nuestra vida en el mundo y un fundamento seguro para todas las actividades y planes que hacemos como Iglesia y como los individuos.

En Navidad vamos al pesebre; vamos a ver al Niño Jesús, al Verbo eterno pequeño y frágil, hecho exactamente como nosotros y además accesible. Cerca del Niño Jesús de rodillas está la Virgen María, San José, los pastores y los Reyes Magos adorandole; por encima de él se ciernen los ángeles con su mensaje de "¡Gloria a Dios en las alturas". Allí cerca también están la mula y el buey. El profeta Isaías escribió que el buey conoce el pesebre de su amo, pero Israel no conoce al Señor. En la escena del pesebre ese dicho ha sido revocado. Los bueyes, animal y humano (!), ahora pueden venir a conocer el pesebre del Maestro porque Él ha venido a acompañarlos, a estar con ellos, para salvarlos y darles la paz que el mundo no puede darles. Él ha venido a traer la misericordia!

Es un Año Jubilar de la Misericordia. Es la Fiesta de la Natividad del Señor. Gracia y misericordia a todos ustedes en esta gran Arquidiócesis. ¡Feliz Navidad! †

By Daniel Cardinal DiNardo
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Tags: Christmas, Year of Mercy, Pope Francis

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