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A Shepherd's Message - Feb. 14, 2017
February 14, 2017

The Sacrament of Confirmation is one of the three Sacraments of Initiation; it completes Baptismal Grace, and leads to the Sacrament of the Holy Eucharist. Baptism and Confirmation are received once! The Eucharist is the Sacrament of our nurture in Faith and is continuously received.

Fed on the Body and Blood of Christ, the Christian disciple goes forth to live Baptism and the grace of the seven gifts of the Holy Spirit in Confirmation — the gifts of wisdom, understanding, counsel, knowledge, fortitude, piety and fear of the Lord. In the Sacrament of Confirmation each baptized person is more perfectly bound to the Church, is enriched and strengthened by the Holy Spirit, anointed to be a public witness of Christ, and obliged to spread and defend the faith in word and deed. The original sign of the laying on of hands after baptism received the addition of the sign of anointing with chrism oil very early in Christian history. In a certain way the Sacrament of Confirmation perpetuates the grace of Pentecost in the Church.

In the Archdiocese of Galveston-Houston, Confirmation is celebrated for our young people in their teenage years, usually 10th and 11th grade of high school. Last year close to 10,000 young people were confirmed. I along with Bishop Sheltz and a few other bishops are the normal celebrants for Confirmation of our youth.

In addition, those adults and children of catechetical age who enter the Church through the Rite of Christian Initiation are confirmed at the time of either their Baptism, or, if they have entered the Church from other Christian denominations, during their Profession of Faith to the Catholic Church. Their Confirmations are celebrated by the priests of the parish; it is the right of pastors to do so by Canon Law itself. Last year some 2,300 persons entered the Church and were confirmed in this group.

Finally, there are a number of adults who, though baptized as infants and even having received their First Communion and the Sacrament of Reconciliation, have never been confirmed. Since the year 2000, this Archdiocese began preparing these adults at the parish level leading up to their celebration of Confirmation on Pentecost Sunday. Bishop Sheltz and I always celebrate these Confirmations. Last year some 1,400 adults were confirmed at Pentecost. Starting this year, the Archdiocese extended this celebration to the Sunday of the Epiphany.

I consider the celebration of Confirmation (and the process of formation that leads to it) one of the more significant acts of evangelization that I do. I always encourage those confirmed to remember that they are witnesses: they are, to use a metaphor, “signed, sealed and delivered” just like a letter, a letter of the human heart now turned outward in witness to Jesus through the extraordinary gifts of the Holy Spirit that are given to all the confirmed. Once confirmed, you are “on notice” from the Lord that you are one of His interpreters. Your life translates the Gospel and the face of Jesus to others. It is a great dignity and joy, and a heavy challenge!

I want to extend my gratitude to our pastors and priests, our deacons and religious, our religious educators in schools and parishes, and above all our Catechists, for the essential, beautiful and sometimes trying work done in order to form our children, youth, young and old adults for the Sacrament of Confirmation each year. It is a great labor of evangelization, a formation that makes every catechist beg the Lord and His Mother to allow them to be transparent witnesses of the good news themselves, so that others will pick up the flame of the gifts of the Holy Spirit.

God’s blessings on all of our local church this year!


El Sacramento de la Confirmación es uno de los tres Sacramentos de Iniciación; completa la Gracia Bautismal y conduce al Sacramento de la Sagrada Eucaristía. El Bautismo y la Confirmación se reciben una vez. La Eucaristía es el Sacramento de nuestro alimento en la fe y se recibe continuamente.

El discípulo cristiano, alimentado por el Cuerpo y la Sangre de Cristo, va a vivir el Bautismo y la gracia de los siete dones del Espíritu Santo en la Confirmación --- los cuales son: Sabiduría, Entendimiento, Consejo, Ciencia, Fortaleza, Piedad y Temor de Dios. por el Sacramento de la Confirmación cada bautizado está más perfectamente unido a la Iglesia, enriquecido y fortalecido por el Espíritu Santo, ungido para ser testigo público de Cristo, y obligado a difundir y defender la fe en palabras y obras. El signo original de la imposición de las manos después del bautismo recibió además el signo de la unción con aceite del Crisma antiguamente en la historia cristiana. En cierto modo, el Sacramento de la Confirmación perpetúa la gracia de Pentecostés en la Iglesia.

En la Arquidiócesis de Galveston-Houston, la Confirmación se celebra para nuestros jóvenes en su adolescencia, usualmente en el décimo y undécimo grado de la escuela secundaria. El año pasado se confirmaron cerca de 10.000 jóvenes. El Obispo Sheltz junto con algunos otros obispos y yo somos los celebrantes usuales para la Confirmación de nuestra juventud.

Además, los adultos y niños de edad catequética que son recibidos en la Iglesia por medio del Rito de la Iniciación Cristiana son confirmados en el momento ya sea de su Bautismo o durante su Profesión de Fe de la Iglesia Católica si han sido recibidos en la Iglesia provenientes de otras denominaciones cristianas. Sus Confirmaciones son celebradas por los sacerdotes de la parroquia. Es derecho de los párrocos hacerlo así por el mismo Derecho Canónico. El año pasado, unas 2.300 personas ingresaron a la Iglesia y fueron confirmadas en este grupo.

Finalmente, hay un número de adultos que, aunque fueron bautizados como infantes e incluso recibieron su Primera Comunión y el Sacramento de la Reconciliación, nunca han sido confirmados. Desde el año 2000, esta Arquidiócesis comenzó a preparar a estos adultos a nivel parroquial la cual conduce a la celebración de su Confirmación el Domingo de Pentecostés. El Obispo Sheltz y yo celebramos siempre estas Confirmaciones. El año pasado, unos 1.400 adultos fueron confirmados en Pentecostés. A partir de este año, la Arquidiócesis extendió esta celebración al Domingo de la Epifanía.

Considero que la celebración de la Confirmación (y el proceso de formación que la conduce) es uno de los actos más significativos de evangelización que yo hago. Siempre animo a los que están confirmados a recordar que son testigos vivos: usando una metáfora, son como una carta "firmada, sellada y entregada"; una carta del corazón humano que ahora da testimonio de Jesús a través de los dones extraordinarios del Espíritu Santo que han sido conferidos a todos los confirmados. Una vez confirmada, la persona está "en aviso" del Señor de que es Su intérprete. Su vida transmite el Evangelio y el rostro de Jesús a los demás. Es una gran dignidad y alegría, y un gran reto!

Quiero dar las gracias a nuestros párrocos y sacerdotes, a nuestros diáconos y a nuestros religiosos, a nuestros educadores religiosos en escuelas y parroquias, y sobre todo a nuestros catequistas, por el arduo trabajo, hermoso y a veces difícil, que realizan para formar a nuestros hijos, jóvenes y adultos para recibir el Sacramento de la Confirmación cada año. Es un gran trabajo de evangelización, una formación que hace que cada catequista implore al Señor y a su Madre les permita a ellos mismos ser testigos transparentes de las Buena Nueva, para que otros levanten la llama de los dones del Espíritu Santo.

¡Las bendiciones de Dios en toda nuestra iglesia local este año!

By Daniel Cardinal DiNardo
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