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A Shepherd's Message - Dec. 27, 2016
December 27, 2016

Sing lullaby! Lullaby baby, now reclining, sing lullaby! Hush, do not wake the infant King. Angels are watching, stars are shining over the place where he is lying: sing lullaby!

Sing lullaby! Lullaby baby, now a-sleeping, sing lullaby! Hush, do not wake the infant King. Soon will come sorrow with the morning, soon will come bitter grief and weeping: sing lullaby!

Sing lullaby! Lullaby baby, now a-dozing, sing lullaby! Hush, do not wake the infant King. Soon comes the cross, the nails, the piercing, then in the grave at last reposing: sing lullaby!

Sing lullaby! Lullaby! Is the babe awaking? Sing lullaby! Hush do not stir the infant King. Dreaming of Easter, gladsome morning. Conquering death, its bondage breaking: Sing lullaby!

This is a Carol with a melody and text from the Basque Region of Spain; it is very beautiful and has a ‘bittersweet’ flavor. The lilting and flowing lullaby for the infant King, the newborn Prince of Peace, is matched by scenes of future sorrow, Christ’s Passion and Death. The final verse ends on a triumphant Easter note.

The best Christmas Carols weave Christmas with Lent and Easter; this connection allows the scene of the Nativity not to be reduced to some form of sentimentality. The joy of Christmas is an anticipation of the final joy of our reconciliation with the Lord – a reconciliation that begins at Christmas, but is only complete when the name of ‘Jesus,’ the one who saves us from sin is brought to its full zenith on Good Friday and Easter Sunday. The excellent music and texts of Christmas truly have to move and illuminate us; the darkness of the world could not overcome the Light that began to shine at the Nativity of Jesus Christ.

Each year finds its fair share of light and darkness. This one has been no exception. The violence and war in various parts of the Middle East, the very places where the Lord came to bring peace, have brought darkness and shadows to many people, even those living here in South Texas. The year in politics has been very acrid and even nasty in the wide number of personal attacks let loose by those running for office. It is one of the many shadows of this year. Refugees and immigrants have experienced great fears in many parts of the world and have felt darkness and isolation. This too is a shadow! However, when we gaze upon the might and power of God the illumination that comes to us is how courteous God has been in showing His might. He comes to our rescue and His heart is bent towards the love and salvation of all human beings. The Father hides His immensity in allowing His Son to become ‘small.’ The messages delivered to Mary, to Joseph, to the shepherds and to the magi all involve an initial call to ‘be not afraid.’ The Eternal Word has become ‘abbreviated’ in being sent to us as a child in the manger. What is simpler? In one instance, God’s love and power can be grasped in an understandable way – in the infant smile of the Word Made Flesh towards Mary, Joseph – and us!

Simplicity and goodness of heart, beauty and friendship are captivating; they capture us. Behind the great popularity of Pope Francis is his message of light, his willingness to encounter people in their darkness and vulnerability, and his deeds that echo God’s mercy shown to all. Simplicity of heart and respect for persons really is a job of illumination. Pope Francis invites us to it, because the Lord Jesus has already invited the Pope into such illumination and he is eager to share it. May we learn more courtesy in the coming year!

Along with Archbishop Fiorenza, Bishop Sheltz and Bishop Rizzotto, I wish you all a Most Blessed Christmas!


¡Arrúllale! Al arrorró niño, ahora reclinado, arrúllale! Silencio, no despiertes al niño Rey. Los ángeles están mirando, las estrellas brillan sobre el lugar donde él está recostado: ¡canta la canción de cuna!

¡Arrúllale! Al arrorró niño, ahora dormido, arrúllale! Silencio, no despiertes al niño Rey. Pronto vendrá el dolor con la mañana, pronto vendrá el amargo dolor y llanto: ¡arrúllale!

¡Arrúllale! Al arrorró niño, ahora dormitando, arrúllale! Silencio, no despiertes al niño Rey. Pronto viene la cruz, los clavos, la laceración, luego en la tumba al fin descansando: ¡arrúllale!

¡Arrúllale! Al arrorró niño ¿El bebé está despierto? ¡Arrúllale! Silencio, no muevas al niño Rey. Soñando con la Pascua, alegre la mañana. Conquistando la muerte, su esclavitud rompiendo: ¡Arrúllale!

Este es un Villancico con melodía y texto de la Región Vasca de España; es muy bonito y tiene un sabor 'agridulce'. La melodía lenta y fluida para el niño Rey, el recién nacido Príncipe de la Paz, es acompañada por escenas de tristeza futura, la Pasión y la Muerte de Cristo. El versículo final termina en una nota triunfante de Pascua.

Los mejores villancicos de Navidad entrelazan la Navidad con Cuaresma y Semana Santa; esta conexión permite que la escena de la Natividad no se reduzca a alguna forma de sentimentalismo. La alegría de la Navidad es una anticipación de la alegría final de nuestra reconciliación con el Señor, una reconciliación que comienza en la Navidad, pero sólo está completa cuando el nombre de Jesús, el que nos salva del pecado, llega a su pleno cenit el Viernes Santo y el Domingo de Pascua. La excelente música y los textos de Navidad realmente tienen que moverse e iluminarnos; la oscuridad del mundo no pudo vencer a la Luz que comenzó a brillar en la Natividad de Jesucristo.

Cada año tiene su cuota justa de luces y sombras. Éste no ha sido una excepción. La violencia y la guerra en varias partes de Oriente Medio, los mismos lugares donde el Señor vino a traer la paz, han traído tinieblas y sombras a muchas personas, incluso a los que viven aquí en el sur de Texas. El año en la política ha sido muy acre e incluso desagradable en el gran número de ataques personales por quienes se postulan para el cargo. Es una de las muchas sombras de este año. Los refugiados y los inmigrantes han experimentado grandes temores en muchas partes del mundo y han sentido la oscuridad y el aislamiento. ¡Esto también es una sombra! Sin embargo, cuando nos fijamos en la fuerza y el poder de Dios, la iluminación que nos llega es la forma en que Dios ha sido cortés al mostrar su poder. Él viene a nuestro rescate y su corazón se inclina hacia el amor y la salvación de todos los seres humanos. El Padre oculta su inmensidad al permitir que Su Hijo se haga "pequeño". Los mensajes entregados a María, a José, a los pastores y a los magos implican un llamado inicial a "no tener miedo". El Verbo Eterno se ha "abreviado" al ser enviado a nosotros como un niño en el pesebre. ¿Qué es más simple? Por ejemplo, el amor y el poder de Dios pueden ser captados de una manera comprensible - en la sonrisa infantil de la Palabra hecha carne hacia María, José - y ¡nosotros!

La sencillez y la bondad del corazón, la belleza y la amistad son cautivantes; nos envuelven. Detrás de la gran popularidad del Papa Francisco está su mensaje de luz, su disponibilidad de acoger a la gente en su oscuridad y vulnerabilidad, y sus obras que hacen eco de la misericordia de Dios mostrada a todos. La sencillez del corazón y el respeto por las personas realmente es un trabajo de iluminación. El Papa Francisco nos invita a ello, porque el Señor Jesús ya ha invitado al Papa a tal iluminación y está deseoso de compartirlo. ¡Podemos aprender más cortesía en el próximo año!

Junto con el arzobispo Fiorenza, el Obispo Sheltz y el Obispo Rizzotto, les deseo a todos una ¡Bendita Navidad!


By Daniel Cardinal DiNardo
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