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A Shepherd's Message - Oct. 11, 2016
October 11, 2016

Each year October is Respect Life Month in the Catholic Church in the United States. This year’s theme, ‘Moved by Mercy,’ takes account of this Jubilee Year of Mercy called by Pope Francis. The resources and information provided by the U.S. Conference of Catholic Bishops (USCCB) are excellently prepared to highlight various dimensions of the Pro-Life cause. Cardinal Dolan, Archbishop of New York and Chair of the USCCB’s Pro-Life Committee, has a distinct statement about this year’s celebration and initiatives. “When we let our hearts be moved by God’s mercy, it shapes everything. As Pope Francis said, ‘We are called to show mercy because mercy has first been shown to us.’”

We recognize God’s mercy when we more deeply internalize the meaning of the human person at the delicate beginnings of human life and the meaning of the human person at the fragile final stages of human life. These are the two pillars on which our respect life principles are grounded. We oppose abortion and euthanasia. In the same breath those pillars inform our opposition to genocide, torture and any form of racism. They call us to end capital punishment and to attend to the throwaway culture that blinds us to horrific poverty and starvation.

Mercy has first been shown to us! We respond in a coherent way of showing mercy to others. Respecting life also causes us to think more intensely now about the common home we have on this earth and our ability to care for it, and to preserve its resources of land, air and water for future generations. Pope Francis has been insistent on this crucial dimension of our life together.

There is an excellent brochure in the USCCB’s Respect Life packet this year on helping those who have had abortions and sense themselves lost, distant from the Church or from other members of the family. These women are searching, but they are also in some grief or despair that this is an unforgivable sin. There are practical ways for clergy, pro-life committees and pastoral counselors to gently introduce them to the genuine spirit of mercy, to the reality of forgiveness and God’s invitation to forgive.

There is also an excellent program called Project Rachel that deals with post-abortion counselling and reconciliation for both women and men. They offer a sensitive and fulfilling retreat experience that is both respectful and clear. We should not underestimate both the need and the desire of many in these situations to experience a genuine healing and a re-commitment to human life.

The USCCB also offers a very practical, but spiritually rich, set of materials about caring for loved ones at life’s end, a series of ten-steps to keep in mind when one is facing the grid of issues associated with a parent or loved one dying and how to respect the meaning of human life, the genuine meaning of suffering, the care each person is owed in their fragility. Finally, I recommend the materials on the care of God’s creation, an especially urgent theme for us since the publication of Pope Francis’ Encyclical, “Laudato Si” this year.

Respect for the human person is experiencing great difficulties today as our culture becomes more coarse, more utilitarian. Some think and act as if we are only what we make ourselves, that our bodies are just molecules in motion, and that our minds are only what we will and desire. They think and act without a deeper understanding that we are each one and are all a ‘gift;’ without out understanding that we are ‘derived,’ we are creatures made and willed by God.

However, no one else, no state or nation, can make us a person or tell us when we are a person. We are endowed with personhood; personhood is acknowledged not conferred by any institution. We must think and act in a very bold and clear way on the life issues, even when we are told that they are not popular or interesting right now. Our Faith and our reason tell us differently.

I urge all our Catholic people to be kind and civil on these issues, but to NEVER back down on the importance of personal human life, from conception to natural death. To do this well, we must most especially rely on constant and heartfelt prayer, the one dimension that polls don’t analyze: therefore they are powerful!

May God‘s blessings come to us most intensely this month. May the prayers of the Mother of God assist us!


Cada año, Octubre es el Mes del Respeto a la Vida en la Iglesia Católica en los Estados Unidos. El tema de este año, “Movidos por la Misericordia, " toma en cuenta este Año Jubilar de la Misericordia anunciado por el Papa Francisco. La información y los recursos proporcionados por la Conferencia de Obispos Católicos de EE.UU. (USCCB) son excelentemente preparados para poner de relieve las diversas dimensiones de la causa Pro-Vida. El Cardenal Dolan, Arzobispo de Nueva York y Presidente del Comité Pro-Vida del USCCB, tiene una definición clara acerca de la celebración y las iniciativas de este año. "Cuando dejamos que nuestros corazones se conmuevan por la misericordia de Dios, esto le da forma a todo.” Como dijo el Papa Francisco, “Estamos llamados a mostrar misericordia porque primero se ha mostrado a nosotros misericordia."

Reconocemos la misericordia de Dios cuando interiorizamos más profundamente el significado de la persona humana en los delicados comienzos de la vida humana y el sentido de la persona en las frágiles etapas finales de la vida humana. Estos son los dos pilares sobre los que se fundamentan los principios del respeto a la vida. Nos oponemos al aborto y la eutanasia. Al mismo tiempo esos pilares manifiestan nuestra oposición al genocidio, a la tortura y a cualquier forma de racismo. Nos suscitan a terminar con la pena capital y oponernos a la cultura de usar y tirar que nos ciega a la horrible pobreza y hambre.

¡La misericordia primero se ha demostrado a nosotros! Respondemos de manera coherente mostrando misericordia a otros. El respeto de la vida también nos hace ahora pensar más intensamente en la casa común que tenemos en nuestra Tierra y nuestra capacidad de cuidar de ella y de preservar los recursos de su suelo, aire y agua para las generaciones futuras. El Papa Francisco ha insistido mucho en esta dimensión fundamental de nuestra vida común.

Hay un excelente folleto en el paquete del Respeto a la Vida del USCCB este año para ayudar a quienes han tenido abortos y se sienten perdidas, alejadas de la Iglesia o de otros miembros de la familia. Estas mujeres buscan, pero también sienten aflicción o desesperación de que este es un pecado imperdonable. Hay formas prácticas para el clero, los comités pro-vida y consejeros pastorales para introducir a estas personas suavemente en el verdadero espíritu de misericordia, a la realidad del perdón y de la invitación de Dios a perdonar.

También hay un excelente programa llamado Proyecto Raquel que se ocupa de consejería posterior al aborto y reconciliación, tanto para mujeres y varones. Ofrecen la experiencia de un retiro sensible y satisfactorio que es a la vez respetuoso y claro. No debemos subestimar la necesidad y el deseo de muchos en estas situaciones de experimentar una verdadera sanación y renovación del compromiso con la vida humana.

El USCCB también ofrece un muy práctico, pero espiritualmente rico, conjunto de materiales sobre el cuidado de sus seres queridos al final de la vida, una serie de diez pasos a tener en cuenta cuando uno se enfrenta a todos los temas asociados con los padres o un ser querido moribundo y cómo respetar el sentido de la vida humana, el verdadero significado del sufrimiento, la atención que se le debe a cada persona en su fragilidad. Por último, recomiendo los materiales sobre el cuidado de la Creación de Dios, un tema especialmente urgente para nosotros desde la publicación de la Encíclica del Papa Francisco, "Laudato Si", este año.

El respeto a la persona humana está experimentando grandes dificultades hoy en día al hacerse más dura, más utilitaria nuestra cultura. Algunos piensan y actúan como si sólo somos lo que hacemos nosotros mismos, que nuestros cuerpos son sólo moléculas en movimiento, y que nuestras mentes son sólo lo que queremos y deseamos. Piensan y actúan sin un entendimiento más profundo de que cada uno somos un “don”, somos "derivados", somos criaturas hechas y queridas por Dios.

Sin embargo, nadie más, ningún estado o nación, nos puede hacer una persona o decirnos cuando somos una persona. Estamos dotados de una personalidad; la personalidad es reconocida y no conferida por cualquier institución. Hay que pensar y actuar de una manera muy audaz y clara sobre los temas de la vida, incluso cuando se nos dice que no son populares o interesantes en este momento. Nuestra fe y nuestra razón nos lo dicen de otra manera.

Insto a todo nuestro pueblo católico a ser amable y considerado en estos temas, pero que NUNCA se retracten sobre la importancia de la vida humana, desde la concepción hasta la muerte natural. Para hacer esto bien, debemos sobre todo confiar en la oración constante y sincera, la dimensión que las encuestas no analizan: por lo tanto son poderosas!

Que las bendiciones de Dios vengan a nosotros con mayor intensidad este mes. Que las oraciones de la Madre de Dios nos ayuden!

By Daniel Cardinal DiNardo
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Tags: Respect Life

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